viernes, 23 de mayo de 2014

Correr

Salir.

Correr.

Alejarse.

Rápido,
Más rápido,
Hasta que no quede más aire en tus pulmones,
Hasta que los árboles a tu alrededor
No sean más que una mancha uniforme y borrosa
De espectros exánimes, inertes,
Lánguidos.

Dejar atrás mucho más que los pensamientos,
Dejar atrás el alma,
La vida,
Todo y nada.
Dejarte atrás a ti mismo,
A tu sombra.

Dejar atrás familia y amigos,
Amor y odio,
Tristeza y alegría.

Correr,
Rápido,
Más rápido aún,
Hasta que no sientas las piernas,
Hasta que no quede más camino.

Correr,
Rápido,
Más rápido,
Mucho más rápido.

Hasta quedarse sin fuerza,
Sin versos ni rimas,
Sin metáforas,
Sin palabras,
Sin aliento,
Sin fuerza,

Sin vida.

Proyectos y objetivos

Hoy hay folios arañados
Sobre el cabecero del jergón.

Hoy hay trazos demasiado hondos,
Hoy la oscuridad se clava,
Hoy no me siento cómodo con la soledad
Como compañera de cama.

Hoy  no encuentro tu foto por ningún lado,
Has silenciado el micrófono de tu eco en mi memoria
Y has entrado en el cuarto sin cobertura
De la red de mis desvelos.

Hoy no me queda espacio en este mail
Para adjuntarte todos los besos perdidos
En el llanto eterno de una copa vacía.

Hoy sólo estamos yo y el humo de este cigarro,
Que se consume sin probarlo
Al ritmo extraviado de tus caricias.

¿Cuántos versos ha de tener un poema,
Cuántas estrofas y sílabas,
Cómo rimar a un compás de versos gastados
Y metáforas vacías?
Creo que yo me planto en este verso.

Hoy necesito el silencio
Para intentar recuperar el objetivo de estar atado a este avión

En constante caída.

Como imaginando

Tú bajarías las escaleras
(Como diez minutos tarde).
Yo esperaría en el coche,
Frente a tu puerta,
Como imaginando,
Como trazando líneas en mi mente.

Como visualizando tu sonrisa,
La forma en que dejaste tu pelo suelto y ondulado
De la forma más perfecta posible.

Como acariciando esa camiseta blanca que tanto me gusta
(Y, para qué negarlo,
Que tanto me excita).

Posando mi mano sobre tu pierna,
Sobre la tela de esos vaqueros tan ceñidos
Que dejan a mi mente confundida
Y a la espera de desabrocharlos.

Probablemente estés pensado que “qué chico más idiota”,
Pensando que “sólo es una aventura”,
Que no habrá nada más que unas risas y esta noche.

Pero sé que cuando veas mi sonrisa
Todo quedará en el eco de tu mente.

Que de la misma forma en que yo me pierdo al verte
Tú te perderás al sentirme a tu lado.

Que en el primer beso llevo guardados meses e incluso años
(Y quizás varias décadas de desnudos,
Indistintamente de encimera o cama).

Que quizá no sepas lo que pienso,
Pero no me digas que no sabes lo que siento,
No me digas que no lo dejo claro en cada gesto,
En cada mirada furtiva,
En cada caricia,

En cada beso.

Poema del amante abstraído

Debería decirte
Que mis lágrimas se escurren por mi rostro
Cuando te siento lejos.

Debería decirte
Que a veces las palabras se pierden
En el espacio que separa tu boca y mis oídos.

Debería decirte
Que tus suspiros son tormentas a mi alma
Y que me pierdo en tus abrazos furtivos.

Quizá debería decirte
Que a veces tus silencios quiebran mis tímpanos,
Que a veces, sencillamente a veces,
Sólo necesito de la luz acariciando tu rostro
Mientras mis dedos trazan el contorno del sol.

Seguramente debiera decirte
Que a veces parezco fuerte cuando estoy hundido,
Que las mareas son letales si no estoy contigo,
Que los embates me hunden,
Que del tiempo, en ocasiones,
Me pretendo fugitivo.

Posiblemente debiera decirte tantas cosas

Que a veces las olvido.

lunes, 12 de mayo de 2014

Réquiem a la muerte de los parques

Hoy he venido a despedirme,
Se vació la copa de recuerdos
En apenas un parpadeo sempiterno,
Inmortal,
Irreversible.

Hoy dejo junto a tu cama
Álbumes de versos viejos,
Versos nonatos, Versos incombustibles,
Llenos de hiel, cubiertos de memorias,
Evocaciones, despedidas despeñadas
Y otras muertas
Entre el ocaso y el alba.

Hoy he venido porque no quiero irme,
He venido por la muerte de los parques,
He venido porque me han dicho que partes,
Porque me han dicho que ya no voy a verte.

Sin embargo ahí permaneces,
Parece que estés sólo dormida.

La puerta de tu casa se ha cerrado,
No hay tiempo más que para las lágrimas
Donde un día hubo tiempo para las risas,
Tiempo para columpios y toboganes.

Hoy vengo para coger tu mano,
Hoy quiero devolverle su calidez,
Hoy quiero retenerte aunque sólo sea un instante.

Pero tú ya te has ido,
Ya es tarde para el llanto y para mí.

Ya no habrá despedidas,
Sólo puedo ya soñarte.

Imaginar que tuve mi despedida,
Que no me quedé en aquel marco,
Que no soy ya ese niño asustado
Que puedo avanzar por el pasillo interminable
Hacia tu dormitorio.

Que aún puedo besar tu mejilla,
Que aún puedo volver a verte.

Que puedo derramar una lágrima
Por la proximidad de tu ausencia,
Alargar la última noche
Hasta rozar con ella las estrellas.

Hoy quiero poder ir atrás en el tiempo,
Quiero cogerte la mano,
Quiero estar ahí, no dejarte marchar,
Convencerte de que no estarás mejor al otro lado del sueño,
Que no estarás mejor,
Que no estaré mejor,
Que no seré yo,
Que te irás.

Pero hoy no he venido a nada de eso,
Porque hoy he venido a despedirme.

A decirle adiós a la soledad de esta casa,
A la frialdad del hogar en ruinas,
A la esencia de tu rostro aún grabado
En lo más profundo de mi alma errante.

Hoy he venido a componer este réquiem.

Hoy he venido a guardar luto

Por la muerte de los parques.


Impenetrable

Impenetrable,
Por un tiempo así es como me sentía.

Siempre vi el mundo
Como un lugar del que refugiarse,
Un lugar de oscuridad y sombras,
Un lugar de calles prohibidas y sentimientos recluidos,
De versos cautivos dentro de cuadernos
Amontonados en una esquina de mi cuarto.

(Esa que está junto a la cama
Y que ahora permanece tan desierta).

No sé cuándo fue el momento exacto.

Sabes a lo que me refiero, ¿verdad?
Ese momento tan jodido en que tomas la decisión,
El momento en que clavas tu mano en el pecho,
Atravesando el esternón.

El momento en que te arrojas al vacío,
A la incertidumbre.

El momento en que el corazón queda al descubierto,
El momento en que te vuelves vulnerable.

Sé que esto no es tanto un poema,
Es más bien una carta poetizada,
Quizá se parezca más a la prosa poética,
(Pero, sinceramente, eso qué importa).

No sé si lo sabes
Pero adoro las vigilias.

Adoro sentir el vacío,
Imaginar el bullicio con la llegada del alba.

Mientras mis pasos crean grietas en la noche
Recorro las arterias de mi ciudad,
Reemplazo el oxígeno de mis pulmones por tu olor.

Cada roce del viento
Es una caricia etérea de tus manos al aire.

Dejo la mirada perdida en el ocaso,
Siempre con mi mente en otra parte.

Camino por mi ciudad mientras duerme,
Camino por Madrid

En la intimidad de su madrugada vagabunda.