lunes, 12 de mayo de 2014

Réquiem a la muerte de los parques

Hoy he venido a despedirme,
Se vació la copa de recuerdos
En apenas un parpadeo sempiterno,
Inmortal,
Irreversible.

Hoy dejo junto a tu cama
Álbumes de versos viejos,
Versos nonatos, Versos incombustibles,
Llenos de hiel, cubiertos de memorias,
Evocaciones, despedidas despeñadas
Y otras muertas
Entre el ocaso y el alba.

Hoy he venido porque no quiero irme,
He venido por la muerte de los parques,
He venido porque me han dicho que partes,
Porque me han dicho que ya no voy a verte.

Sin embargo ahí permaneces,
Parece que estés sólo dormida.

La puerta de tu casa se ha cerrado,
No hay tiempo más que para las lágrimas
Donde un día hubo tiempo para las risas,
Tiempo para columpios y toboganes.

Hoy vengo para coger tu mano,
Hoy quiero devolverle su calidez,
Hoy quiero retenerte aunque sólo sea un instante.

Pero tú ya te has ido,
Ya es tarde para el llanto y para mí.

Ya no habrá despedidas,
Sólo puedo ya soñarte.

Imaginar que tuve mi despedida,
Que no me quedé en aquel marco,
Que no soy ya ese niño asustado
Que puedo avanzar por el pasillo interminable
Hacia tu dormitorio.

Que aún puedo besar tu mejilla,
Que aún puedo volver a verte.

Que puedo derramar una lágrima
Por la proximidad de tu ausencia,
Alargar la última noche
Hasta rozar con ella las estrellas.

Hoy quiero poder ir atrás en el tiempo,
Quiero cogerte la mano,
Quiero estar ahí, no dejarte marchar,
Convencerte de que no estarás mejor al otro lado del sueño,
Que no estarás mejor,
Que no estaré mejor,
Que no seré yo,
Que te irás.

Pero hoy no he venido a nada de eso,
Porque hoy he venido a despedirme.

A decirle adiós a la soledad de esta casa,
A la frialdad del hogar en ruinas,
A la esencia de tu rostro aún grabado
En lo más profundo de mi alma errante.

Hoy he venido a componer este réquiem.

Hoy he venido a guardar luto

Por la muerte de los parques.


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