lunes, 31 de marzo de 2014

Amanecer

Este poema se lo dedico a mi peque, porque le prometí dedicarle un poema cuando sintiera que realmente era optimista, y creo realmente que este lo es :) Se lo dedico a ella, a todos los amaneceres que pasamos juntos y a todos los que están por venir.

Amanecer
Con la boca seca
Y el verso en carne viva.

Palabras que al ser pronunciadas
Se quiebran sin nada que hacer.

Asustado, inquieto,
Siempre osado.

Enunciado
En el siempre intermitente contacto de tu piel.

Eso quiero ser ahora y siempre,
Lo que siempre he querido darte,
Lo que soy.

Mar en calma u océano desbocado,
El rumor del viento
O el tronar de huracanes embravecidos,
La caricia tenue y sincera,
El embate de un mar incierto.

Arrastrados, lacerados
Pero jamás vencidos.

Dar lo mejor y lo peor,
Un continuo salto al vacío.

El tacto de tu piel

Desafiando siempre al implacable frío.


sábado, 29 de marzo de 2014

El eterno juego del ratón y el gato

En mi línea de poemas, con tono más que lúgubre, para qué engañarnos, este poema lo escribí con el sentimiento en la cabeza de quienes huyen del amor (Tema tabú, haciendo un inciso, en una sociedad donde es más fácil hablar de sexo que de este pavoroso a la par que hermoso sentimiento.) y éste les acaba encontrando. 

Entrando y saliendo de un delirio confuso.

Nadando en ríos de agua turbia y orilla seca,
Caminando en bosques de árboles velados,
Manchados de tinta y letra.

Arrojando versos a un aire lleno de tópicos,
Un aire consumido en la prolijidad y la palabrería,
Absorbido por una sensación de continuo deja vù.

Ya pasan las doce,
Es la hora de las bestias,
De las efigies sin rostro,
De los monstruos de cartón piedra.

Camino por las calles desiertas,
Por retratos consumidos,
Por preguntas sin respuesta.

Por respuestas que no saben qué contestar,
Por contestaciones mudas,
Disfrazadas de discurso enredado
Y consejo fingido.

Por lágrimas ocultas entre la lluvia,
Por lluvia oculta entre lágrimas,
Por versos de apariencia fingida.

Camino cegado por la bruma que me cerca.

Te reclamo a voz en grito con gritos gastados,
Sin hacerte sabedora
Del terror que me causas.

El reloj que marca las horas me ha susurrado tu nombre
Al ritmo de un vals imposible de tejer.

Dejo huellas en la niebla
Con la coartada aparente de que me encuentres.

Con tu nombre en los labios te busco
Sin ir a tu encuentro.

Prefiero esperarte a la orilla de este mar urbano,
Manchado de sombras corpóreas
Y cuerpos en penumbra.

Prefiero esperarte bajo la luz de los faros,
Trazando borrones en calles de alquitrán seco
Y aceras de asfalto mojado.

Prefiero esperarte caminando,
Sumido en el eterno juego del ratón y el gato,
Huyendo a tu encuentro
Y siempre encontrando la forma de huirte.

Prefiero partir
Para así no seguir esperando.

Amanece
Y tu nombre sigue acechando.

Al fin el ratón sucumbió al gato,
Ahora sabes quién soy.


jueves, 27 de marzo de 2014

Ser

Ser llave, que no candado,
Perderme en la retrospectiva
De un segundo sin esencia,
Sin arrojo, sin inspiración,
Sin aliento.

Acariciar las cicatrices de versos sin motivo,
Del coraje acobardado.

No ser sino muesca
En el cuchillo del tracio.

Sentir más que padecer,
Padecer más que caer,
Caer más que morir.

Ser fuente del desierto,
El poeta sin rima,
El escritor sin tinta en la impresora,
La imaginación ordenada y precisa,
Realista.

Ser la contradicción en sí misma
Para así contemplar un paisaje de honesto artificio.

Gritar amor con labios sellados,
Ser lágrima en la eterna circunferencia
De abrazos mal firmados

Como una partitura,
Único, finito, armónico,
Disonante.

Dotado de vida, de personalidad, de motivo,
De perspectiva.

Ser verso, estrofa, poema,

Rima.


La retrospectiva de tu forma de mirar

Con los ojos cerrados es difícil mirar.

Tú al otro lado del muro,
Yo sin saber saltar.

Un olor conocido,
El humo de un cigarrillo aún por encender.

El cielo está gris esta mañana,
Gotas de lluvia sobre el cristal.

Asomo el rostro para ocultar lágrimas
Que caen directamente de mi ventana al mar.

No hay estrellas, sin duda la noche es cerrada,
Hoy no vendrás.

Con un pie firme en tierra
Y el otro a punto de partir,
Sin decisiones tomadas aún se puede errar.

Escucho tu voz en copas de un licor especial,
En Martinis con un poco menos de vodka
Y un poco más de sinceridad.

El reloj se ha parado
Justo antes de empezar a contar.

Pruebo la escritura automática de tus manos,
Los versos armados en la retrospectiva
De tu forma de mirar.

Nuestros labios desconocen las palabras
Pero aun así saben recitar.

Escondo sombras entre los cajones,
En la oscuridad es difícil no rozar
La calidez de tus caderas cuando te empiezo a desnudar.

Me cubro de tu piel,
Arropados con lo besos que te debo,
El peso de un fuego que arde
Entre mi abismo y tu calidez.

Dices que mis versos sólo hablan de tu boca,
Que cada letra es sólo el relieve de tu piel.

Déjame mostrarte lo infinito de un verso,
Que cada frase acabe con un poco de tu esencia
Y el resto se revista del sabor de tus besos
Que entre sombras se dejan ver.

Esta noche olvido el silencio,
Esta noche mis versos se visten de ti,
Del ritmo de nuestros cuerpos al chocar,
Al tocarse, al tropezar por casualidad.

Tan sólo un beso

Y mil caricias aún por posar.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Pablo Neruda - Poema XX

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 

Escribir, por ejemplo: «La noche está estrellada, 
y tiritan, azules, los astros, a lo lejos.» 

El viento de la noche gira en el cielo y canta. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Yo la quise, y a veces ella también me quiso. 

En las noches como ésta la tuve entre mis brazos. 
La besé tantas veces bajo el cielo infinito. 

Ella me quiso, a veces yo también la quería. 
Cómo no haber amado sus grandes ojos fijos. 

Puedo escribir los versos más tristes esta noche. 
Pensar que no la tengo. Sentir que la he perdido. 

Oír la noche inmensa, más inmensa sin ella. 
Y el verso cae al alma como al pasto el rocío. 

Qué importa que mi amor no pudiera guardarla. 
La noche está estrellada y ella no está conmigo. 

Eso es todo. A lo lejos alguien canta. A lo lejos. 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Como para acercarla mi mirada la busca. 
Mi corazón la busca, y ella no está conmigo. 

La misma noche que hace blanquear los mismos árboles. 
Nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero cuánto la quise. 
Mi voz buscaba el viento para tocar su oído. 

De otro. Será de otro. Como antes de mis besos. 
Su voz, su cuerpo claro. Sus ojos infinitos. 

Ya no la quiero, es cierto, pero tal vez la quiero. 
Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido. 

Porque en noches como ésta la tuve entre mis brazos, 
Mi alma no se contenta con haberla perdido. 

Aunque éste sea el último dolor que ella me causa, 
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.


Nana

Bueno es la primera vez que hago una introducción a un poema pero creo que este lo merece porque le tengo un cariño especial. Es de 2011, mi hermana tenía a veces algunas pesadillas y el caso es que le compuse un par o tres poemas y, bueno, este es uno de ellos. Hace ya tiempo y la calidad no es tan buena pero espero que os guste :) 

Duerme dulce ángel, duerme,
Entre hierba y jazmín;
Sueña con ríos dorados,
Con valles,
Con un mundo sólo para ti.

Duerme dulce niña, duerme,
Que la noche sea manto,
Un manto de estrellas que brillan,
Que te muestran el camino a la orilla
De un mar que yo jamás conocí.

Cierra tus luceros verdes,
Vuela entre sueños color añil.

Yo seré guardián de tus noches,
Seré la melodía antes de dormir;
Duerme antes que vuelva el alba
Y difumine este paisaje azul y gris.

Duerme princesa, duerme,
Vuelve a ese reino que es sólo para ti;
Huye del ruido del mundo
Que nos atrapa 
A aquellos que empezamos a vivir.

Duerme dulce niña, duerme,
Mientras la infancia dure en ti;
Sigue jugando a dragones y princesas,
Espera a ese príncipe 
Que seguro va a venir.

Duerme dulce niña, duerme;
Sueña con un país de las maravillas
Y las pesadillas,

Las pesadillas déjamelas a mí…

lunes, 24 de marzo de 2014

Salta

Perdido en la brújula de mis desvelos,
Ausente en la fría luz de poniente,
Navegando entre mares en calma,
Con la quietud del agua,
Con el sosiego de quien navega
Por perderse.

Hoy vuelve el rumor de tu voz a mis versos,
Hoy se desboca y truena,
Hoy se calma y enloquece.

Hoy no necesito más que tu sola presencia,
Amores tangibles, sólidos, visibles.

Hoy quiero despertar con tu rostro a mi lado,
Con el cristal empapado
De nuestro insomnio noctámbulo,
Con la marca de nuestras caricias
A fuego entre las sombras.

Hoy no quiero ser lo ya conocido,
Lo ilustre, famoso, distinguido.

Hoy quiero dar un salto al vacío de tu ausencia,
A la laguna de gritos sin esencia,
Carentes de carácter, especie u objetivo.

Salto con los ojos cerrados,
Salto al interior de la llama desgastada
Mas no consumida.

Salto porque quiero tomar impulso,
Porque quiero tocar la base de esta sima,
Porque quiero verte de nuevo
Sin el manto de reyertas que corroen,
Desgastan, minan y erosionan.

Con la armadura ajada,
Con las cicatrices de palabras mal curadas,
Con la última estrofa de este poema
Nacido de la sabiduría de quien ignora y tropieza,
Con estas palabras de canto gastado salto,

¿Saltas?


París

París,
Tú que te abres ante mí desde lo alto de Nuestra Señora,
Tú que alzas tu lamento custodiada por las pétreas gárgolas,
Tú que mantienes bajo tu oscuro manto lo que a mí más me falta.

París,
Ciudad de amores y tragedias,
Tú que ahogaste entre tus calles a Esmeralda
Y mantuviste cautiva a la Dama de las Camelias.

París,
Ciudad de la nieve en invierno
Y los cerezos en primavera.

París,
Ciudad de los poetas,
Ciudad de tinta y papel,
Ciudad de piedra.

París,
Enciende los campos elíseos
Alzando sobre ellos un manto de estrellas.

París,
Enfoca sobre las torres de Notre Dame la luna llena,
Deja que su pálida luz ilumine sus paredes de piedra,
Que aquella torre que tanto amó Víctor Hugo
Sea hoy fortaleza de aquella que a mi corazón desvela.

París, a ti te lo pido,

Déjame verla…


sábado, 22 de marzo de 2014

Poema consumido

Escribir sin saber,
Rimar con la sabiduría de la honesta ignorancia.

Caminar despacio,
Sin prisa.

Acariciar los versos,
Escribir estrofas en prosa.

Ser tú mismo sin que sea demasiado evidente,
A medias real a medias garabato.

Volar con alas de cemento
Y rehuir al viento al elevarse.

Contradecirse sin llegar a decir nada,
Mirarse con los ojos vendados,
Retener un sentimiento
Sobre la palma de la mano.

Cazar rifles con leones,
Relatar tinta con amores huecos.

Gritar rebeliones
Con voz muda.

Arroparse con la noche,
Descansar en vela,
Soñar despierto,
Sucumbir,
Resistir
Invisible,
Etéreo,
Hueco,
Nimio,
Nada.


Por reconocerte

Escribir sobre folios en blanco,
Corromper la pureza del papel,
Abrir con cada trazo una herida,
Rasgar cada letra,
Hacerla sangrar.

Gritar,
Alzar la voz,
Lacerar al viento con un quejido
Nacido de un impulso inconsciente,
Violento, imponente, animal.

Escribir versos ausentes,
Palabras ya gastadas, carcomidas, menguadas.

Beber del aire,
Arrojarme desde la más alta sima
Por querer sin poder aprenderte.

Ya llega abril,
Se huele en el ambiente su gris despertar.

Hoy aprendo del pájaro su grácil vuelo,
Hoy aprendo a no mirar atrás.

Si me voy marcho hacia poniente,
Hacia el ocaso,
Más allá del mar.

Reconocerte fue la mejor de las aventuras,
Mas la historia siempre acaba igual:
Peter dijo:
“Adiós, Wendy.”
Y ella, desde su balcón, contestó:
“Siempre creeré en ti, Peter Pan.”



jueves, 20 de marzo de 2014

El aire se hizo silencio

Dulce clamor de los violines del alba que te arrastran a mis versos,
Eres cada letra y cada párrafo,
Cada rima inconclusa,
Cada palabra sin dueño.

Tú que eres viento que precipita mis palabras a un paisaje de hielo y fuego,
Tú que eres rosa entre las amapolas,
Tú que eres la llama que persiste en medio del basto océano.

Y llamas a mi alma con el rumor del viento entre las ramas de los helechos,
Y me tiras y levantas, eres la herida y el ungüento.

Y te yergues sobre mi cuerpo,
Y te agitas entre sombras y silencio.

Y contemplo tus ojos,
Y acaricio con mis manos desnudas tus besos.

Entonces callo y te vuelves silencio,
Y en el silencio gotas de sudor sobre nuestros dedos.

Y caemos sobre las sábanas manchadas de nuestros cuerpos,
Y yacemos inertes sobre mantos de silencio.

Y entonces, en la oscuridad de cuartos sin dueño,
Dejamos de pertenecer a un único dios eterno,
Y nos convertimos en aire,

Y el aire se convirtió en silencio…


martes, 18 de marzo de 2014

Letra consumida

No somos más que tiempo,
Accidentes afortunados.

Un cúmulo de vivencias olvidadas,
Perdidas entre un suspiro y un lamento.

No somos más que besos,
Sentimientos, pasiones,
Huellas de arena borradas
Por las olas y el viento.

Nunca fuimos más que eso,
Nunca fuimos infinitos o eternos,
Jamás fuimos letra impresa,
Letra estampada, marcada sobre la piel
A fuego.

Sólo fuimos el fuego,
La llama, la novela inflamada,
La letra degenerada, consumida y deteriorada.

Jamás fuimos libres,
Sólo nos acostumbramos
A la distancia entre la cadena y el poste,
Al peso del grillete,
A la jaula.

Siempre fuimos Truman sin Sylvia,
Jonathan sin Sara,
Una sombra sin cuerpo
Y un cuerpo sin alma.

Siempre fuimos pájaros enjaulados,
Pájaros sin alas.


lunes, 17 de marzo de 2014

Momentos

La vida nos arrastra
Hacia momentos incompletos,
Momentos revestidos de tu alma,
Momentos volátiles,
Etéreos.

Caer, levantarse, morir en el intento.

Volar, desplomarse, hundirse, alzarse,
Permanecer insomne,
Esclavo de tus desvelos.

Mostrarse tunante, rufián, gentil,
Galán, enamorado.

Desafiar al viento que se cuela intangible,
Gritar audaz sobre la más escarpada torre,
Buscar amor en donde amor no cabe.

Romper como las olas rompen,
En acantilados de cantos rasgados
Y arenisca sin dote.

Escapando de los versos huecos,
De los recitales sin alma,
De la poesía desprovista de emoción
De coraje, de pena, de aflicción,
De sentimiento.

Nadando entre las altas crestas,
Cayendo entre los embates de un mar sin nombre.

Exhausto, sin aliento,
Arrastrado sin remedio
A lo más hondo de aquel beso perdido
Entre una caricia y mi miedo.



jueves, 13 de marzo de 2014

Destino

Te escucho,
Agua quieta y clara.

Te siento,
Como se siente el viento otoñal
Moviendo hojas secas de las ramas.

Te observo,
Y por más que intento alejarme
no puedo.

El miedo quiebra mis rodillas,
El miedo me deja clavado en el suelo,
El miedo a no saber
Hacia dónde me arrastra el viento.

Sin embargo te miro
Y tus ojos desnudan mi alma
Y tu voz desnuda mis versos.

Frente a ti me escondo
Y no puedo,
Y al fin entiendo aquel primer verso
Ya perdido en el tiempo.

“Tú eras la muerte y el mar”
Me repito,
Mientras camino por mi refugio de luna,
De pinos y sombras,
Escuchando aullar al viento

A solas…