Perdido en la brújula de mis desvelos,
Ausente en la fría luz de poniente,
Navegando entre mares en calma,
Con la quietud del agua,
Con el sosiego de quien navega
Por perderse.
Hoy vuelve el rumor de tu voz a mis versos,
Hoy se desboca y truena,
Hoy se calma y enloquece.
Hoy no necesito más que tu sola presencia,
Amores tangibles, sólidos, visibles.
Hoy quiero despertar con tu rostro a mi lado,
Con el cristal empapado
De nuestro insomnio noctámbulo,
Con la marca de nuestras caricias
A fuego entre las sombras.
Hoy no quiero ser lo ya conocido,
Lo ilustre, famoso, distinguido.
Hoy quiero dar un salto al vacío de tu ausencia,
A la laguna de gritos sin esencia,
Carentes de carácter, especie u objetivo.
Salto con los ojos cerrados,
Salto al interior de la llama desgastada
Mas no consumida.
Salto porque quiero tomar impulso,
Porque quiero tocar la base de esta sima,
Porque quiero verte de nuevo
Sin el manto de reyertas que corroen,
Desgastan, minan y erosionan.
Con la armadura ajada,
Con las cicatrices de palabras mal curadas,
Con la última estrofa de este poema
Nacido de la sabiduría de quien ignora y tropieza,
Con estas palabras de canto gastado salto,
¿Saltas?
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