Hoy amanecieron los cielos quemados,
Hoy se llenan mis pulmones
Con el queroseno de miles de pájaros metálicos.
Hoy surcas los cielos cubiertos de asfalto;
Hoy despierto,
Pero sin embargo mis ojos permanecen cerrados.
Mi pie pisa suelos de arena seca,
Desiertos vacíos donde antes hubo valles y charcos.
Me visto con la mitad de mi alma.
Medio desnudo y descalzo,
Rasgando mis pies sobre cantos quebrados;
Tengo el alma perdida en un cielo de estrellas
Y el corazón manufacturado.
Pocas horas lleva el día,
Pocas horas desde que el cielo se ha apagado.
Pero los días no pasan,
El reloj se ha parado.
Caen mis lágrimas en la noche,
Caen como caen las hojas secas en Marzo.
Impasible y frío,
Oculto en la oscuridad de mi cuarto;
Observándome, estoico, se mantenía el calendario.
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