jueves, 13 de marzo de 2014

Destino

Te escucho,
Agua quieta y clara.

Te siento,
Como se siente el viento otoñal
Moviendo hojas secas de las ramas.

Te observo,
Y por más que intento alejarme
no puedo.

El miedo quiebra mis rodillas,
El miedo me deja clavado en el suelo,
El miedo a no saber
Hacia dónde me arrastra el viento.

Sin embargo te miro
Y tus ojos desnudan mi alma
Y tu voz desnuda mis versos.

Frente a ti me escondo
Y no puedo,
Y al fin entiendo aquel primer verso
Ya perdido en el tiempo.

“Tú eras la muerte y el mar”
Me repito,
Mientras camino por mi refugio de luna,
De pinos y sombras,
Escuchando aullar al viento

A solas…

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