Te escucho,
Agua quieta y clara.
Te siento,
Como se siente el viento
otoñal
Moviendo hojas secas de las
ramas.
Te observo,
Y por más que intento
alejarme
no puedo.
El miedo quiebra mis
rodillas,
El miedo me deja clavado en
el suelo,
El miedo a no saber
Hacia dónde me arrastra el
viento.
Sin embargo te miro
Y tus ojos desnudan mi alma
Y tu voz desnuda mis versos.
Frente a ti me escondo
Y no puedo,
Y al fin entiendo aquel
primer verso
Ya perdido en el tiempo.
“Tú eras la muerte y el mar”
Me repito,
Mientras camino por mi
refugio de luna,
De pinos y sombras,
Escuchando aullar al viento
A solas…
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